¿Cuánto me corresponde de finiquito si me despiden?
Si te han despedido o crees que van a hacerlo, la primera pregunta es siempre la misma: ¿cuánto dinero me tienen que pagar? La respuesta depende de dos cosas que mucha gente confunde: el finiquito y la indemnización. No son lo mismo, y entender la diferencia puede suponer miles de euros.
Finiquito e indemnización: no son lo mismo
El finiquito es la liquidación de lo que te deben pase lo que pase: los días trabajados del último mes, las vacaciones que no has disfrutado y la parte proporcional de las pagas extra. Lo cobras siempre, te vayas como te vayas.
La indemnización es dinero adicional que solo te corresponde en ciertos tipos de despido. Aquí está la clave del importe:
- Despido improcedente: 33 días de salario por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades. Es el más habitual cuando la empresa no puede justificar bien el despido.
- Despido objetivo o procedente: 20 días por año trabajado, máximo 12 mensualidades.
- Despido disciplinario procedente: sin indemnización (solo el finiquito).
Cómo se calcula la indemnización paso a paso
El cálculo parte de tu salario diario: coge tu salario bruto anual (incluyendo las pagas extra), divídelo entre 365. Ese es tu salario por día. Después multiplícalo por los días que correspondan (33 o 20) y por tus años trabajados.
Ejemplo: con un salario bruto de 30.000 € anuales y 5 años en la empresa, en un despido improcedente la indemnización sería aproximadamente: (30.000 ÷ 365) × 33 × 5 = unos 13.560 €, más el finiquito de los conceptos pendientes.
¿La indemnización paga impuestos?
Buena noticia: la indemnización por despido improcedente está exenta de IRPF hasta 180.000 €, dentro del límite legal de los 33 días por año. El finiquito (salario, vacaciones, pagas) sí tributa como rendimiento del trabajo normal.
Qué hacer antes de firmar
No firmes el finiquito sin revisarlo. Si el importe no cuadra con tus cálculos, puedes firmar añadiendo "no conforme" a mano: así cobras lo ofrecido pero conservas el derecho a reclamar la diferencia. Tienes 20 días hábiles para impugnar el despido y 1 año para reclamar cantidades.
Si tu despido fue verbal, sin carta, o sospechas que es improcedente pero te lo han presentado como procedente, merece la pena que un abogado laboralista revise tu caso: la diferencia entre 20 y 33 días por año puede ser de varios miles de euros.